
La unión bimetálica de aluminio y cobre mediante el proceso de brazing (soldadura fuerte) es un procedimiento avanzado que exige superar importantes retos térmicos y químicos, principalmente la gran diferencia en los puntos de fusión de ambos metales y la persistente capa de óxido del aluminio. El uso de una aleación de soldadura de plata es la solución ideal para este desafío.

Comprender cómo la acción capilar desafía la gravedad para distribuir uniformemente el metal de aportación, es la clave fundamental para garantizar uniones resistentes, herméticas y duraderas en cualquier proceso de soldadura fuerte.

Descubre por qué el brazing es considerado el arte de los expertos. En esta publicación, te revelamos cómo los verdaderos maestros de la soldadura fuerte logran uniones metálicas impecables, de máxima resistencia y con acabados limpios, llevando la precisión y calidad de sus proyectos al siguiente nivel.

Soldar aluminio es un proceso más técnico y delicado que soldar acero debido a su alta conductividad térmica y a la resistente capa de óxido que lo recubre. A continuación, se presenta un extracto con los principios fundamentales para lograr una soldadura exitosa.

La soldadura fuerte o brazing se posiciona como la técnica por excelencia para uniones de alta integridad en sistemas de refrigeración, climatización (HVAC) y redes de gas a alta presión. A diferencia de la soldadura blanda convencional, el brazing utiliza temperaturas superiores a los 450°C, permitiendo que las aleaciones con aporte de plata penetren por capilaridad en el huelgo de la unión, creando un vínculo metalúrgico de resistencia excepcional.

Cuando la fuerza de adhesión (líquido-pared) es mayor que la fuerza de cohesión (líquido-líquido), el líquido "moja" las paredes del tubo y comienza a subir. El líquido se detendrá cuando la fuerza de la tensión superficial se equilibre con el peso de la columna de líquido que se ha elevado.